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jueves, 31 de diciembre de 2015

DE NUEVO AQUÍ...Y MÁS VERDE QUE NUNCA


No hace mucho, un compañero en esto de admirar y mimar el Medio Ambiente, me recordó que este blog seguía presente en la red, y me propuse volver a retomarlo. Deben tener algo que ver también los propósitos para el nuevo año.


Este mes que se acaba, retomando una vieja costumbre de los años 80, y con el Grupo Scout nº50 Nuestra Señora de Guadalupe, hicimos una plantación forestal en la zona de Perdiguero-Los Agudos, en una parcela que siempre ha cultivado mi familia.
Plantamos pinos de dos especies y encinas, que como se ven son muy pequeñitos, pero que se harán hermosos ejemplares en esta tierra casi llana y cultivada hasta hace poco, donde durante un tiempo los protegerán los almendros, para luego ser cortados estos últimos, y dejar desarrollarse libremente a los primeros.
A pesar de la climatología adversa que se están dando, con un otoño muy seco y un inicio de invierno no muy frío y sin una gota de agua, confiamos en que agarren y prosperen.


Nunca está de más recordar que los árboles nos aportan mucho más de lo que podemos medir y pensar:
  • nos dan sombra cuando hace calor,
  • retinen la lluvia para que no erosione el suelo,
  • retienen el suelo para que no se lo lleve el agua,
  • mejoran la estructura y la características del suelo,
  • nos dan leña de sus limpias,
  • descansan nuestros ojos,
  • nos regalan la música del viento en sus hojas,
  • y tantas y tantas cosas.


jueves, 23 de diciembre de 2010

LA DESPENSA DEL INVIERNO (I)

 Esto es lo que se llama una buena perola de alubias del Pilar: con su pimiento, su cebolla, sus ajos, su guindilla, su chorizo, su tocino y su oreja...



Y esto es lo que se obtiene después de un largo trabajo de cultivo: sembrar las alubias, regar, empalillar, volver a regar, tratar, abonar, cantarles...., hacerles pasar sed porque no había agua en el pozo...., y ya por fin, cuando se han secado, arrancar las matas, quitar las vainas, desgranarlas, elegirlas y secarlas. Claro, que como ya he contado, estas cosas se hacen en familia, y por ello es siempre agradable.

Estas son las alubias que nosotros llamamos "del Pilar". No son blancas ni son rojas (caparronas).


Y ahí va la receta de las alubias.
Se ponen a remojo 12 horas, a poder ser con agua blanda.


Se les quita el agua del remojo y se les pone otra limpia.


Se ponen a cocer durante una hora, así sin nada. Pasado ese tiempo se desespuman (o sea, se les quita la espuma), y se pone la carne que queramos, no puede faltar chorizo, tocino (de beta o de papada) y oreja o pata de cerdo. Yo también les pongo costilla del mismo animal. Y pimiento rojo o entreverado (a poder ser "del cristal"), cebolla y ajos (enteros), también puede ser puerro y zanahoria. Y un buen chorrotón de aceite de oliva virgen.


Se sigue cociendo, a fuego bajo durante una hora por lo menos, pero lo mejor es ir probando a ver si están. Cuando falta un cuarto de hora se les pone la sal y si queremos algún trozo de calabaza.

Y quedan así de ricas. Aquí se comen siempre acompañadas de guindillas en conserva, como más nos gusten, en aceite o en vinagre.


Y si lo que queremos es caer en la tentación completa, se puede tostar un trozo de pan del día anterior, untarlo con un diente de ajo, poner encima el tocino de las alubias, untarlo bien, ponerle sal gorda....y a disfrutar.

Aquí están las alubias empalilladas en sus cañas (que para ser el primer año que las ponemos tampoco  nos han quedado tan mal), ya casi secas (debía ser octubre).

 
 Y estas son alubias "blancas" recien desgranadas y listas para limpiarlas un poco y ponerlas a secar.





 

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ya ha llegado el otoño de verdad, pero de verdad. Hace frío y los días son tristones, con algo de lluvia (que ya era hora que llegara), niebla y viento. También nos sorprende alguna mañana soleada, de esas que miras por la ventana y piensas: "menudo día, con una chaqueta me arreglo", pero sin embargo sales a la calle y hay 5 grados.
Así estábamos cuando hemos decidido que tenemos que volver a plantar borraja, que es una verdura típica de la zona de La Ribera, nos gusta mucho a todos, es el primer plato perfecto de muchas comidas.
La borraja o  Borago officinalis  es una verdura exquisita que engancha para siempre al que la prueba. La mayor parte conocerá el dicho "se quedó en agua de borrajas" para denominar algo que no llegó a ser nada, o algo con poca sustancia. Sin embargo, la borraja da mucho juego. En La Ribera la usamos como verdura, pero en otros lugares se utilizan sus hojas para hacer postres, o como hierba aromática, y su infusión es diurética.

Me gustaría contar algunas anécdotas que he tenido con la borraja.
La primera tuvo lugar en una clase práctica de botaníca. Sobre las bancadas varias plantas, entre ellas una plantita de unos 25 cm, verde oscuro, llena de pelos pinchudos, flores azules. El profesor explica: esto es una mala hierba llamada borraja, y en algunos sitios como Aragón y La Rioja se la comen...Y toda la clase se vuelve hacia mí, mirándome con cara de "¡sereís salvajes! ¿os comeis esto? ¿una mala hierba?". Claro que ellos no sabían que la selección de siglos sobre esa mala hierba de flores azules había dado lugar a una variedad de flor blanca, que es la que se usa para cultivo, y la que nos comemos.
La segunda anécdota tuvo lugar un verano, cuando una amiga de La Manchuela y su familia visitaron La Rioja. Mi madre puso borraja con patata para comer, y quedaron tan gratamente sorprendidos que mi padre les dío "simiente" para que sembraran en su huerto. A los meses llamaron y dijeron: "que esto ya ha crecido mucho y tiene muchas flores, ¿qué tenemos que hacer ahora?"....Ahora ya nada, desde luego, pues cuando la borraja ha florecido para lo único que vale es para que las abejas liven, ya que sus flores les encantan.
Antes he explicado que la borraja como verdura es típica de La Ribera del Ebro en su tramo de La Rioja, Navarra y Aragón. Pero también lo es en sus zonas de influencia, como Tierra Estella, la Hoya de Huesca y la zona de Ágreda (Soria). Sin embargo, no quiero dejar pasar la ocasión de explicar lo que me ocurrió una vez en el Sur de España. Viajábamos por tierras del Norte de Granada cuando la persona que nos acompañaba nos explicó que esos campos que veíamos tan verdes eran de borraja. Alguien podía pensar que eran cultivos para abastecer los mercados del norte en los meses de invierno, cuando aquí no la hay. Pero no, tenía una explicación mucho más bonita que esa. La borraja se come también en algunas zonas de Andalucía, en aquellas que fueron repobladas con aragoneses por los Reyes Católicos después de la conquista del Reino de Granada...y estamos hablando del siglo XV.

Bueno, sigo contando la plantación de la borraja. El domingo, en un trocito de "río" que nos quedaba, plantamos unas 50 plantas de borraja a dos caras. La borraja se puede sembrar o se puede plantar. Nos decidimos por la plantación porque ya es muy tarde (en el calendario), y a pesar de que la borraja es un cultivo muy rústico, las temperaturas ya son muy bajas, con máximas que no superan los 12 y mínimas menores de 3. Además, para completar el río, plantamos unas pocas cebollas. Finalmente, todo el conjunto lo protegimos con un pequeño túnel de plástico sobre arquillos metálicos.

¿Cuando comeremos borraja?...ya os contare.